jueves, 5 de abril de 2012

adentro (+), afuera (-)

En estos últimos tiempos, no dejo de pensar en lo complejo que resulta poder pensar con claridad, esto es, pretender ponerse mínimamente en sintonía con aquello que acontece en el mundo y que surge como resultado del desarrollo del cada vez más complejo tejido orgánico que es la sociedad.

¿Cómo poder pensar el todo, sin apoyarnos en ideas preconcebidas, de modé y que nos confinan a un eterno círculo vicioso, sin poder sacar total provecho de todo esto que nos está sucediendo? Considerando que para llevar a cabo este pensar precisamos de un cúmulo de conceptos a priori, ¿cómo alcanzar la lucidez suficiente como para distinguir aquellas ideas que ya están marchitas y que poco sirven para acompañar las tendencias de cambio que surgen en el seno de un paradigma que es lo que fue y lo que será, pero que aún así se obstina en proyectar la sombra de la incertidumbre sobre lo presente, sin siquiera pedirnos permiso?

No voy a pretender responder a estas preguntas, no sólo porque no tengo las respuestas, sino porque lo considero poco provechoso. En la medida en que definimos algo, pierde la nitidez de lo espontáneo y por tanto corre peligro de convertirse en algo falaz, carente de aquella validez inicial fruto de lo auténtico. En otras palabras, adquiere un carácter ciertamente dogmático. Y esto sin contar que, a lo largo de nuestra vida, nuestro pensamiento fluctúa y evoluciona de manera constante y sin dar tregua, por lo cual un pensamiento no puede ser más que la expresión de aquello que acontece en el tiempo presente.

Salvando estas apreciaciones que seguramente nada tienen que ver con el post, pero que sirven para circunscribir el problema de la búsqueda del florecimiento de este "nuevo pensar", voy a proceder a dar mi libre opinión sobre la cuestión que nos ocupa, mi fiel amigo cibernauta.

Considero que esta es la época del desocultamiento en su estadío más pleno, o que al menos está echando raíces sobre los resabios del viejo paradigma, es decir, el predominante en el mundo previo a la revolución tecnológica y desde los albores de la civilización occidental. No va a faltar quien le recrimine innúmeros efectos colaterales; de hecho me atrevo a afirmar y no sin temor a proyectar, que en cierto punto todos le recriminamos a la tecnología la pérdida del "mundo tal cual era". No obstante me parece que trae aparejada un cambio muy positivo y de cuyas prerrogativas no vamos a ser conscientes sino hasta dentro de un largo tiempo: la posibilidad de ser protagonistas, de construír una historia realmente orgánica y que nos sea propia, mas como resultado de un común punto de encuentro de las percepciones individuales. Ya no son CNN, Clarín ni Telesur los que te cuentan la historia, sino que ahora intervenimos vos y yo, tu vieja o tu vecino a través de las redes sociales, blogs, subiendo videos, etc.

Esto podría interpretarse como la aparición de una plataforma en donde la pluralidad de voces encuentra la posibilidad de enriquecer y potenciar el debate acerca de aquello que nos preocupa como ciudadanos (del mundo, ¿por qué no?) y que posteriormente encuentra un lugar de expresión en la sociedad, materializándose a través de leyes, manifestaciones artísticas, el desarrollo de nuevas ciencias o despliegue de las que ya existían, etc.

Sí, puede que todos estos cambios nos estén volviendo cada vez más mundanos y que, en cierto modo, estos contribuyan a la falta de una producción eminentemente propia y por tanto auténtica, pero puede también que si al cabo de un tiempo aprendemos a utilizar todas estas herramientas salga algo sumamente provechoso. Lógicamente en este fenómeno intervienen una generalidad de factores, ante lo cual sería un acto de necedad afirmar que existe una explicación unívoca para ello, sino todo lo contrario. Por ello, lo aclaro: no es mi intención minimizar los alcances y consecuencias de dicho fenómeno.

Decía Goethe, "que nadie vaya a buscar nada detrás de los fenómenos: ellos mismos son la doctrina", con lo cual me parece que este cambio brutalmente progresivo que acontece en el mundo nos está diciendo mucho más de lo que creemos: acaso sea una metáfora vívida de la necesidad de florecimiento individual en comunión con lo colectivo. La sociedad dejaría de ser un "sujeto colectivo", sino que comenzaría a ser concebido como un conjunto de personas de carne y hueso que sienten, desean, aman y sufren. Igual que vos y yo.

Aclaraciones ad hoc:

a) Según el corrector ortográfico de blogger, la palabra "mínimamente" ni existe. En fin; que se curta, para el caso no entiende nada sobre el libre albedrío del lenguaje. Quien crea su propio mundo no necesita comunicarlo a los demás, ¿o no? (sí, es una postura pésima).

b) Los negros tienen la posta: http://www.youtube.com/watch?v=wIiMswvY6Go. Clapton: keep on tryin'.

Au revoir!

miércoles, 4 de abril de 2012

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From: fabricadecolores@blogspot.com
CCO: TU VIEJA
To: todo el que tenga ojo sensible y muchas ganas de rasgar el lienzo de lo aparente
Subject: FW: manifiesto indie, reenviar

A continuación, vamos a enumerar una serie de ítems que si bien no pretenden constituir un manifiesto, sí tienen la intención de definir desde las aristas de la observación a un ser urbano bastante peculiar: el pibe/a indie. Dado que no nos valemos de las herramientas a las cuales en un caso de tal magnitud apelaría el sujeto epistémico por excelencia, vamos a proceder a recrear las características de dicho ente en el plano del pensamiento especulativo (esto es, "vamos a darle forma a todo este manojo de prejuicios, y pretender legitimarlo aun sabiendo que es pura mierda").

Acaso fruto de la sofisticación resultante de la simbiosis entre la herencia de una cultura y valores burgueses con la aplicación del desarrollo tecnológico a la sociedad capitalista, en el seno de las grandes urbes podemos observar que, en general, el indie cuenta con las siguientes características:

a) Frecuenta Starbucks o Mcdonalds, pero en ese caso necesariamente debería pedirse una ensalada gourmet o un sandwich de soja para no contradecir el primer mandamiento indie: "la búsqueda de lo cool", lo cual podríamos interpretar como una fuerte necesidad de recrear la belleza estética de las cosas, sin importar demasiado el sentido de su contenido.

b) Escucha bandas como The Smiths, Belle & Sebastian y Yeah, yeah yeahs o se encuentra constantemente embarcado en la busca de nuevas banditas indie. Si son suecas o francesas mejor, saben más cool.

c) Al menos UNA vez en su vida tuvo que haber ido al Personal Fest, cuando todavía era "alternativo" (pongámosle).

d) El indie, por su condición, es también un amante de las redes sociales por antonomasia: es un ser muy sociable, simpático y le encanta compartirlo todo, particularmente aquello que tiene aspecto exótico, moderno y en especial muchos colores.

e) Tiene un sentido de la estética muy refinado, hasta en las fotos que saca. Generalmente se vale de una cámara semiautomática, y podría afirmarse que muchas de sus fotos casi rozan las márgenes del arte. Sin embargo, a éste no le interesa más que entregarse al acto lúdico de sacar fotos.

e) Utiliza piercings, anteojos o gafas preferentemente estrafalarias y tatoos. Estos últimos generalmente son frases o palabras significativas para el indie, las cuales constituyen su mundo simbólico. De letra itálica-negrita, podemos identificarlos en el antebrazo, en la nuca (o debajo de ella) o en la muñeca.

f) Alguna vez tuvo que haber leído alguna que otra novela de Agatha Christie, "Orgullo y prejuicio" (en inglés, sino no aplica) o algo de Sartre.

g) Hace de los anglicismos el elemento primordial para construír todo concepto indie y disfruta mucho el poder encontrar espacios propicios para desarrollar aquella virtud indie. En general, su pronunciación anglosajona es envidiable.

h) Son amantes del pop art y siempre que tienen la posibilidad lo recrean en su indumentaria.

i) Se sienten más cómodos usando Vimeo antes que Youtube. La calidad de la imagen hace a la sofisticada idiosincracia del indie (esto es discutible, pero quedaba bien).

Con todo esto, damos por finalizada esta tan breve y tan pero tan naíf incursión por el mundo de los indie guys. Lógicamente, no existe parámetro alguno para definir a estos entes, pero un dato significativo es que el indie encuentra en todo este deleite estético una suerte de llave para escapar al malestar latente en toda gran ciudad. Por eso, deduzco, todos tenemos algo de indie en el fondo, en mayor o menor grado. (Esto también es discutible, pero el blog es mío y digo lo que quiero).

Algunas aclaraciones ad hoc:

a) Si Nietzche aún estuviera vivo, ¿qué pensaría de Claudio María Domínguez? y en aquel caso, ¿cómo sería sobrellevado el juego si participaran de una edición de Gran Hermano deluxe?

b) Cualquier correspondencia con la realidad es mera coincidencia, por favor, no proyecte su cosmovisión indie en este texto. Sabemos que es usted un indie camuflado. Por favor, no joda.

c) Nota mental: ver "500 days of summer", tiene un enfoque indie-sensible que te hace pensar: I) "el pibe era un boludo", II) "¿el amor es así de incongruente, fluctuante e imprevisible?", III) "en aquel caso, los amantes deberían vibrar en la misma frecuencia, si en el diálogo persiste la dificultad de entendimiento entonces la posibilidad de construcción se vuelve notablemente remota". Link: http://www.monsterdivx.com/500-dias-juntos/

d) Hace dos días descubrí la existencia del concepto "oxímoron". Me encanta, es como la apertura a nueva dimensión como fruto del encuentro de los opuestos. "¡Viva The Oxymoron!".

viernes, 19 de agosto de 2011

Memorias de un filofastro

Sólo se le puede dar valor a aquello que corre peligro de ser perdido. Es así como paradójicamente afirmamos creer en el valor simbólico de la vida humana y nos transformamos en eremitas de alma.

Si la locura está dada por la tradición, entonces la buena salud es una de las virtudes más notorias de nuestras sociedades modernas.

La obstinación es una de las virtudes más sublimes que puede tener un hombre, al fragor de la lucha desencadenada de las pasiones en el exotérico arte del amor.

Las patologías sólo existen en la medida en que les demos lugar: no debemos olvidar nunca que éstas son consecuencias residuales del proyecto moderno.

Todo hombre es artista y la vida su más preciado tesoro: una obra de arte, siempre inacabada y perfectible.

Un alma verdaderamente pura nunca toma partido en asuntos políticos.

domingo, 7 de agosto de 2011

Algunas máximas

No hay nada más verdadero que una mentira bien vivida.

Una cuota de adrenalina nos puede ahorrar horas de lucha con su más sórdido enemigo: la dialéctica.

¡Oh, dulce inocencia! ¡No dejes nunca de reposarte sobre el regazo de la madre a la cual siempre habrás de abrumar con tu trágica existencia!

La excesiva amabilidad conmina al ser a una existencia supeditada a voluntades ajenas.

La paradoja es la mordaz manifestación de aquello que yace bajo el sensual juego de las máscaras.

Acudir al llamamiento de la vívida sed del inconformismo podría ser uno de los actos más divinos de nuestra existencia.

Un halago no es otra cosa que una forma de menosprecio para quien ejecuta una acción de manera auténtica.

domingo, 24 de abril de 2011

¿Por qué el nombre?

Hace unos meses volví del norte de un viaje que hicimos con amigos, de una vida totalmente nómade, sin otra responsabilidad que la de conseguir el “pan” de cada día y un lugar donde pasar la noche. La presencia de la naturaleza y la rusticidad de la vida que llevábamos nos hacía recordar constantemente esa "antigua vida" en la ciudad, repleta de las comodidades que nos ofrece la civilización posmoderna, y no podíamos evitar reflexionar sobre ello.

Nos parecía paradójico (y genial) que pese a carecer de todas ellas, nos adaptáramos tan rápidamente a esa nueva y desestructurada vida. Y quizás precisamente fuera este devenir incierto el que nos hacía sentir tan plenos: este fructífero encuentro “a primera vista” con la vida nos hacía pensar en la aparente existencia de un orden natural regente en todas las cosas, cuya esencia resultaría imposible de catalizar a través de la razón (e imposible de definir con exactitud a través del lenguaje), sino a través de una vivencia a posteriori.

La cuestión es que (lógicamente) llegó un día en que aquellas seudo vacaciones (paréntesis como ruptura de una rutina preconcebida, aparentemente ausente en las vacaciones más “convencionales”) terminaron. Creo que esa fue la parte más fuerte: volver. Y precisamente, la morfología misma de la palabra indica cierta "reiteración" o “retorno” a algo que ya se conoce, a un punto de partida. Y en lo que a nosotros nos concernía, volver a esa arcaica rutina, en líneas generales, no nos gustaba nada.

En fin, después de todo la vida no es como nos la retrató Disney fuckin’ World, así que decidimos enfrentar la rutina en la ciudad con desmesurado optimismo. ¿El resultado? Varios: frustración, ataques de llanto, mutilación de enanos y algún que otro improperio proferido al chofer de la línea 99, turno tarde.

Pasado este primer “mal trago” en la ciudad y en un aparente e inexplicable momento de lucidez pude enhebrar las posibles causas que dan origen a la famosa onda expansiva del porteño caracúlico (presente en la calle, en el bondi, en C5N, entre otros), y fue entonces que se me ocurrió este concepto: el de “fabricar colores” en una ciudad llena de grises. Las connotaciones pueden ser varias (chistes en relación al cannabis abstenerse, pondrían de manifiesto la verdadera intención de este blog), pero me quedo con aquella cuya intención sea la de poder construir un “saber” más empírico (esto es, hablando mal y pronto, vivir con menos, o sin, prejuicios, es decir, “vaciarse”; e ir más a "la acción", al campo de batalla a partir del cual más tarde surgirán “las ideas” que nos separan si no intervenimos). Me parece que este concepto es clave para poder entender un poco más cabalmente lo que nos pasa como sociedad (más allá de la cosmovisión que cada uno tiene como resultado de su subjetividad) ya que en la permanente confrontación de “nuestra realidad” con la del otro es que el aparente “sentido común” pierde valor, para constituírse (a través de la experiencia) paulatinamente en el deseo descarnado de poder comprender otras “realidades” y “verdades” (que les dan origen y fundamento a las primeras) en pos de la creación de un “puente”, un principio a partir del cual podamos dialogar y no pretender el ordenamiento jerárquico de verdades ajenas en base a nuestra cosmovisión (un manifiesto autoritarismo de la razón).

Algunas aclaraciones:

a) Cristian U no me parece un “buen jugador”, sino un perverso de mierda.

b) Vayan a ver "Revolución". Una mirada interesante sobre San Martín. Me hizo reflexionar sobre la aparente inutilidad de las ideologías. En el Gaumont está $8 nada más.

c) Puede que ciertas ideas no tengan mucha cohesión unas con otras. Como dije, mi intención es poder construír, “crear con”, por ende todas las opiniones serán bienvenidas e igual de válidas y contribuirán al desarrollo de estas ideas, abiertas e inacabadas. Con esto no pretendo pecar de relativista, sino más bien de no caer en el facilismo y en la presunción de la existencia de la polaridad de las ideas y de las personas.

d) El texto "Apología de Sócrates" de Platón me inspiró en el desarrollo de algunas de estas ideas.

e) En algunos párrafos utilizo el sentido de humor por dos razones: 1) con el objeto de figurar mejor una idea y 2) distender al cibernauta y romper un poco con la característica retórica del vocabulario académico (esto se condice con mi idea de poder crear un "puente" con el otro; es decir, generar una respuesta como punto de partida).

Que tengan una buena semana, ¡la fábrica ya está en marcha!